jueves, 28 de enero de 2010

Un niño inglés por Haití



Un británico de siete años recaudó más de 100.000 libras (169.000 dólares) para los damnificados de Haití y para lograrlo se puso a dar vueltas en su bicicleta alrededor de un parque en Londres.

Charlie Simpson se dijo conmovido por las imágenes de las víctimas mortales en Haití y solicitó a su madre que lo ayudara a efectuar la colecta.
El niño pretendía en un principio recaudar 500 libras, pero su página de internet se inundó de donaciones.
Su paseo en bicicleta cubrió el domingo una distancia de ocho kilómetros (cinco millas) alrededor de un parque del oeste de la capital británica y la hazaña fue difundida el lunes en primera plana por el rotativo Daily Mirror.
El escolar recaudó casi 50.000 libras en un solo día y para el lunes acumulaba 100.000 libras, aunque más dinero continúa llegándole.

"Quiero conseguir algo de dinero para comprar comida, agua y carpas para todos en Haití", dijo Charlie en su página de internet.
El niño se propuso recaudar fondos ante un llamado de la Organización de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) a favor de Haití.

La iniciativa del escolar atrajo la atención del primer ministro Gordon Brown, cuya oficina en Downing Street escribió en Twitter: "Estoy sorprendido por la respuesta a la gran campaña de recaudación de fondos de ese niño de siete años".

La madre del menor, Leonora Simpson, dijo que estaba asombrada por la respuesta de la gente.
"Lo pusimos en internet (el aviso), de pronto funcionó y es increíble", agregó.


(Noticia en yahoo.ar)

martes, 26 de enero de 2010

De pequeño se educa al grande - 2



“(…) Piense en la semillita de alubia, plantada en el vaso de plástico: las raíces van para bajo y para dentro, y la planta crece para arriba – nadie sabe cómo ni por qué, pero la verdad es que nosotros somos así también.

Peces dorados, conejitos de India, pajaritos, y hasta la semilla en el vasito de plástico, todo eso muere. Y nosotros también.

Y acuérdese de los libros de cuentos infantiles y de la primera palabra que aprendiste, la más importante de todas: ¡Observe!

Todo lo que necesitas saber realmente está allí. La regla de oro, el amor y los principios de higiene. Ecología y política, igualdad y vida sana.

Escoge uno de esos puntos y elabóralo en términos sofisticados, en lenguaje de adulto; después aplícalo a la vida de tu familia, a tu trabajo, a la forma de gobierno de tu país, a tu mundo, y verás que la verdad que él contiene se mantiene clara y firme. Piensa cuánto el mundo sería mejor si todos nosotros – el mundo entero – hiciésemos una merienda de rosquillas con leche a las cinco de la tarde y después nos acostásemos, sin la menor preocupación, cada uno en su colchón, para una siestecita.

O si todos los gobiernos adoptasen, como política básica, la idea de recolocar as cosas en sus debidos sitios de donde las habían quitado, y arreglar los desarreglos que hubiesen hecho.
Y es verdad, no importa cuántos años tengas: al salir por el mundo vete de manos dadas, y siempre atento a su compañero.

Sencillo, profundo, inolvidable. Como debe ser la educación”

(Eduardo Machado)

domingo, 24 de enero de 2010

Dios llora en Haití



“Haití ha sido y sigue siendo en su interminable morgue, un tremendo dedo acusatorio que no sabemos a quién se dirige ni quién lo enarbola. Pero un dedo que se mete intruso en nuestra llaga más vulnerable y nos hace espantarnos ante una tamaña tragedia que nos deja sin hálito, sin palabra, sin nada. No han sido pocos los que se han preguntado de modo sincero por qué, e incluso no han faltado quienes se interrogan sobre el quién.

Y no se halla respuesta a ninguna de las dos cuestiones por más vueltas que le demos: por qué suceden estas cosas que tanto nos duelen, quién sería el responsable al que dirigir nuestra protesta. El hecho de que los medios de comunicación nos acerquen en tiempo real lo que está sucediendo a miles de kilómetros, nos permite situarnos dentro de esta aldea global con una conciencia de proximidad que no permite que seamos indiferentes.

No estamos asistiendo impávidos a una catástrofe que no tiene que ver con nosotros, que no nos afecta, sino que sentimos la necesidad no sólo de agradecer lo que tenemos como don y regalo, y hacer algo por quienes de pronto todo lo han perdido. Esta solidaridad nos hace humanos, nos saca de nuestros agujeros de seguridad y de nuestras fugas egoístas. Y nos permite adivinar con saludables sobresaltos que la humanidad no empieza ni termina en el patio de mi casa que es particular, sino que hay demasiados rincones de este mundo en donde hay gente que sufre, que está falta de libertad, de paz, de pan, de dignidad, de afecto, de fe.

Una tragedia así, nos hace despertar de nuestras dormideras.

Por último, la gran pregunta que tantos se han hecho: ¿y Dios, dónde estaba? Sin duda que no estaba jugando al golf, haciendo turismo estirado o distrayéndose podando bonsáis. Dios estaba en las víctimas, muriendo con ellas una vez más. Pero también está en la gente que está entregando su tiempo, su dinero, sus talentos y saberes para ayudar a sus hermanos: ahí están las manos de Dios repartiendo ternura, ahí sus labios diciendo palabras consoladoras, ahí sus silencios cuando es callando como se dicen las mejores cosas, ahí su corazón cuando sabe palpitar con el latido de la gente que tiene entraña”.

(Mensaje escrito por monseñor Jesús Sanz Montes, ofm, obispo de Huesca y de Jaca, arzobispo electo de Oviedo, en zenit.org, 22 de enero)

viernes, 22 de enero de 2010

De pequeño se educa al grande



(Traducido de un artículo de Eduardo Machado, coordinador de Pastoral del Jardín Azul del Inmaculada de B. H., en la Revista Pedagógica 2010, Edición conmemorativa-60 años)

Los niños son nuestro mejor proyecto. En ellos depositamos la esperanza de que otro mundo sea posible.
Pero la esperanza cristiana no tiene nada que ver con solamente esperar, de forma acomodada y pasiva. Esperanza es sentir nostalgia de lo que aún está por venir, es ir desde aquí a construirlo.
Por eso nuestro lema “educar evangelizando y evangelizar educando” quiere traducir el compromiso con una educación dinámica, que cuestiona, impulsa y moviliza.

En cada alumno y alumna vemos a un ser humano único, integral, una tierra buena donde somos convocados a sembrar buenas semillas.
Pero ¿cuándo se empieza a educar/evangelizar a una persona para que tenga valores, una ética de sensibilidad y de compromiso social, de respeto y amor hacia sus semejantes? ¿Cuándo un niño/niña empieza a aprender? Encontré pistas de respuesta a ello en un libro de Roberto Fulghum: “Todo lo que debería saber en la vida lo aprendí en el curso Infantil”, en que él defiende con humor y sensibilidad la idea de que…

“… todo lo que necesito de verdad saber sobre cómo vivir, qué hacer y cómo ser, no estaba en el final de la montaña más alta, en el último año de curso superior, sino en la piscina de arena del patio de la escuelita de Infantil. Vean lo que aprendí:


Dividir todo con los compañeros. Jugar de acuerdo a la reglas del juego. No pegar a nadie. Guardar los juguetes donde los había cogido. Arreglar lo que yo mismo desarreglaba. No tocar en lo que no era mío.


Pedir disculpas si ofendía a alguien. Lavar las manos antes de comer. Hacer de todo un poco – estudiar, pensar y dibujar, pintar, cantar, bailar, jugar y trabajar, de todo un poco todos los días. Y al salir por el mundo, cuidado con el tránsito, estar siempre de manos dadas con el compañero y prestando atención a la profesora…”


(Continuará)

miércoles, 20 de enero de 2010

El chico que domó el viento


















William Kamkwamba, nacido en Malaui hace 23 años, consiguió, con dos libros de física elemental y basura diversa, generar energía eólica que hoy abastece a su pueblo en el interior de África. Esta gesta la inició con 14 años. Dos meses después de iniciar su trabajo irguió una torre de cinco metros de altura. Entonces, con una rueda de bicicleta, piezas de un tractor y caños de plástico conectados en lo alto de la estructura, el viento hizo girar las palas. William conectó un cable y una lámpara se encendió. El chico acababa de generar electricidad.

Él cuenta, en sus múltiples charlas por el mundo, que en el año 2000 hubo una seca terrible en su tierra, dejando gran parte de la población de Malaui en situación desesperada. Con las cosechas diezmadas drásticamente, las personas empezaron a pasar hambre. “Mis familiares y amigos fueron obligados a cavar en la tierra para encontrar raíces, cáscaras de plátanos, o cualquier cosa para forrar el estómago”. La miseria le impidió continuar en la escuela, que exigía una tasa anual de US $ 80. Si se siguiese la lógica que acaba con muchos jóvenes en la misma situación, su destino estaba marcado: “Si no vas a la escuela, vas a trabajar en el campo, donde no se garantiza el resultado, porque depende del sol y de la lluvia, del precio de las semillas y de los abonos”.

Para escapar de esta sentencia, empezó a frecuentar una biblioteca comunitaria a 2 Km. de su casa. Allí encontró libros de ciencias donados por Inglaterra y EEUU. Particularmente dos de física. El primero explicaba cómo funcionan motores y generadores; el otro libro se llamaba “Usando Energía”. Aunque no entendía bien el inglés, ayudado por los dibujos, se decidió a construir uno de aquellos molinos, pues, si consiguiese sacar agua del pozo para irrigar el terreno, su padre podría tener dos cosechas al año. Como no consiguió las piezas necesarias para bombear el agua, empezó a pensar en un molino que generase electricidad. Y lo consiguió.


La historia llegó a los oídos del director de la ONG que mantenía la biblioteca, que trajo a la prensa. De ahí alcanzó al director del programa TEDGlobal que divulga ideas creativas e innovadoras, convidándolo para una conferencia en Tanzania. Después de cinco años volvió a la escuela, fue a Inglaterra a estudiar en las vacaciones, y ahora actualmente está en la Academia de Líderes Africanos en Johannesburgo, que reúne estudiantes de 42 países con el objetivo de formar el próximo relevo de líderes de África.

Su deseo y sueño actual es volver a Malaui y conseguir energía barata y renovable en los pueblos, e así implementar el bombeo de agua en todas las ciudades, afirmando: “En vez de esperar a que el gobierno traiga la electricidad, vamos a construir molinos de viento para generarla nosotros mismos”.

lunes, 18 de enero de 2010

Solidaridad con Haiti


Hace dos días la CONDOR (Conferencia Dominicana de Religiosas) convocó a una reunión extraordinaria para informar sobre asuntos de la realidad de Haití y trazar el plan de acción desde este espacio.

En la experiencia de la directiva de la CONDOR en el lugar de los hechos, -ya que se encontraban allí cuatro de sus miembros en un Congreso Caribeño de la Vida Religiosa-, los gritos, gemidos, llantos y el canto de los haitianos pidiéndole a Papa-Dios auxilio, no se ha desprendido de su corazón, como el pasar por encima de muchos cadáveres para salir del lugar donde se encontraban que también parte del mismo se derribó.

La mayoría de las Congregaciones, sobre todo femeninas, han perdido muchas hermanas. Por ejemplo las Hijas de María hasta este momento tenían 15 hermanas muertas, 16 bajo los escombros y otras heridas de gravedad que han sido trasladas a centros hospitalarios de nuestro país, pues también la casa provincial de ellas fue derrumbada.

Muchas de las Congregaciones religiosas establecidas en Haití perdieron sus casas y miembros de su familia religiosa, otros que no saben si están bajo los escombros o donde….
Ha fallecido el obispo de Puerto Príncipe quien en ese momento celebraba la Eucaristía y junto con él los feligreses que participaban, y se habla de 100 seminaristas fallecidos en el seminario mayor.

Lo poco que quedó de las distintas casas de las Congregaciones son espacios de acogida para todos los heridos que aún no han recibido atenciones médicas.
Como CONDOR, frente a esta situación vivimos una sensación muy fuerte de impotencia, pero nos hemos decidido a trabajar junto con la Vida Religiosa que quedo en Haití a recuperar lo más que podamos y a ofrecerle nuestro apoyo incondicional.
Nuestra directiva después de regresar, viajó otra vez para formar una red junto con los religiosos de allí y ver como se van llevando las ayudas que se reciben desde la CONDOR y otros sectores en el país.
Estamos recibiendo los heridos-as y acompañándolos. Las puertas de nuestras casas religiosas están abiertas para recibir a las hermanas, que por otras circunstancias tengan que salir de allí o quedarse después de salir del hospital. El envío de religiosas enfermeras tanto a Haití como a Jimaní.
Los Superiores-as mayores estamos todos disponibles para acompañar a la directiva de la CONDOR en los diferentes viajes a Haití.

El día 24 de este mes tenemos como CONDOR un día de solidaridad, de oración, de desierto por todos nuestros hermanos haitianos, les invitamos a que se unan a esta jornada de oración desde cada lugar donde estemos las Hijas de Jesús.

En estos momentos Haití no tiene ninguna autoridad que dirija y coordine la vida, y todo lo que se vive allí; por eso surgen los problemas de saqueos y otros. Es posible que mañana esto coja otro rumbo con una reunión de varios jefes de estado en nuestro país y con todos los militares que están llegando a ese sufrido pueblo sobre todo de Estados Unidos.

Por otro lado, hay que reconocer la solidaridad del mundo, de nuestro país que ha compartido todo lo que tiene. Ojala que Haití tenga un nuevo “rostro”, a costa de tantas pérdidas de humanas.

(Extraído de una comunicación de Miguelina Bisonó FI, viceprovincial de Caribe)

sábado, 16 de enero de 2010

In Memoriam



La Dra. Zilda Arns, idealizadora, fundadora y propulsora de la Pastoral de la Infancia ha muerto en el terremoto de Haití donde se encontraba para implantarla en el país. Acababa de pronunciar este discurso el día 12 del seísmo y allí mismo falleció. A través de la Pastoral de la Infancia miles y miles de niños en América Latina y otros países del mundo han preservado su vida y su calidad de vida. Se calcula que unos 250.000 voluntarios componen la red de la Pastoral de la Infancia, iniciada en Brasil el septiembre de 1983 y ahora presente en 17 países. ¡En el nombre de todos los niños y niñas, gracias, Zilda!

(…) “En realidad todos nosotros estamos aquí, en este encuentro, porque sentimos dentro de nosotros un fuerte llamado a difundir en el mundo la buena noticia de Jesús. La buena noticia, trasformada en acciones concretas, es luz y esperanza en la conquista de la Paz en familias y naciones. (…). Se espera que los agentes sociales sigan, además de las referencias éticas y morales de nuestra Iglesia, sean como Ella, maestra en orientar a las familias y comunidades, especialmente en el área de la salud, educación y derechos humanos. De este modo podremos formar masa crítica en las comunidades cristianas y de otras religiones, a favor de la infancia desde su concepción y más excepcionalmente hasta los seis años y de adolescente. Debemos esforzarnos para que nuestros legisladores elaboren leyes y los gobiernos ejecuten políticas públicas que incentiven la calidad de educación integral de los niños y su salud, como prioridad absoluta. (…)
El pueblo siguió Jesús porque tenía palabras de esperanza. Así nosotros somos llamados a anunciar experiencias positivas y caminos que lleven a que las comunidades, familias y el país sean más justos y fraternos.
“Amar a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a nosotros mismos” significa trabajar por la inclusión social, fruto de la Justicia; significa no tener prejuicios, aplicar nuestros mejores talentos en favor de la Vida Plena, prioritariamente de aquellos que más lo necesitan. Sumar esfuerzos para alcanzar los objetivos, servir con humildad y misericordia, sin perder la propia identidad. Todo este caminar necesita la comunicación constante para iluminar, animar, fortalecer y democratizar nuestra Misión de Fe y Vida. Creemos que esta transformación social exige una inversión máxima de esfuerzos para el desarrollo integral de los niños. Este desarrollo empieza cuando el niño se encuentra aún en el vientre sagrado de su madre. Los niños, cuando están bien cuidados, son semillas de Paz y Esperanza. No existe ser humano más perfecto, más justo, más solidario y sin prejuicios que los niños”. (…)