domingo, 30 de noviembre de 2008

Pedagogia ignaciana (IV)





(De Pedagogìa ignaciana - un planteamiento práctico, nº 10)

El Proyecto Pedagógico Ignaciano se dirige en primer lugar a los profeso­res. Porque es especialmente en el trato de éstos con sus alumnos en el pro­ceso de aprendizaje donde pueden realizarse las metas y objetivos de la educación de la Compañía.

Cómo se relaciona el profesor con sus discí­pulos, cómo concibe el aprendizaje, cómo moviliza a sus alumnos en la búsqueda de la verdad, qué es lo que espera de ellos, la integridad e idea­les del profesor ‑‑ todos estos elementos tienen efectos formativos tre­men­dos en el desarrollo del estudiante

viernes, 28 de noviembre de 2008

Educación y respeto por la vida humana



Ante tanta violencia y falta de respeto a la vida humana, recordamos el número 23 de la LVAF, en que se nos pide acentuar en nuestra acción educativa estos aspectos:

* facilitar una experiencia de Dios capaz de generar compromiso;

* recrear y construir relaciones más humanas;

* educar para la defensa de la vida y de la paz, para las relaciones de respeto y reciprocidad entre el hombre y la mujer;

* formar el sentido crítico;

* educar en la justicia para promover el reparto justo de los recursos y la defensa de los últimos; promover el respeto y cuidado de la naturaleza, el uso más racional y fraterno de los bienes de la tierra y ahondar en la espiritualidad ecológica.

Y así contribuir a la formación de ciudadanos cristianos, comprometidos en la Iglesia y en la sociedad.

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Marco refrencial

(De los Principios del Marco Referencial elaborado por el Equipo de Educación de América Latina y Caribe, en su reunión de 9 a 11 de octubre en Belo Horizonte, Brasil para nuestros centros educativos en América Latina y Caribe)


NUESTRO MARCO REFERENCIAL:
LA EDUCACI€N INTEGRAL DE LA “ ENTERA PERSONA”


Entendida como “proceso orientado al desarrollo de la personalidad en todas sus dimensiones, en el que cada persona llegue a adquirir, mediante la asimilación cr.tica y sistemática de la cultura en armon.a con la fe, una visión cristiana del mundo y de la vida, que la capacite mejor para comprometerse con la historia de su tiempo” (NMPE, 31)

Esta educación nos pide hoy:

1. Prepararnos con responsabilidad para desempeñar bien la misión, siguiendo el deseo de la Madre Cándida (LVAF, 17)- (NMPE, 143).

2. Contribuir a la calidad de la educación y a mantener un buen nivel intelectual y t.cnico en cualquier ámbito educativo (NMPE, 96).

3. Poner todas nuestras capacidades al servicio de las demás personas, con alegría y pasión por la humanidad. (LVAF, 6)- (NMPE, 109).

4. Tener los ojos y el corazón abiertos a la realidad. (LVAF, 6) -(NMPE, 69-73).

5. Abrir nuestro concepto de educación a las posibilidades que presenta la realidad sociocultural, dando respuestas adecuadas a las necesidades actuales, desde cualquier plataforma (LVAF, 18).

6. Acentuar en nuestra acción educativa los siguientes aspectos: Facilitar una experiencia de Dios capaz de generar compromiso. Recrear y reconstruir relaciones más humanas. Formar el sentido crítico. Educar en la justicia para promover el reparto justo de los recursos y
la defensa de los últimos (LVAF, 23) - (NMPE, 74)

(El texto completo puede ser leído en http://www.hijasdejesusinternacional.org/)

martes, 25 de noviembre de 2008

Adviento es esperanza








"Dice el que da el testimonio de todo esto:


"Sí, pronto vendré"


¡Amén! ¡Ven, Señor Jesús!


Que la gracia del Señor Jesús sea con todos. ¡Amén!


(Ap. 22,20-21)


sábado, 22 de noviembre de 2008

Pedagogía ignaciana (III)


(Del texto "Pedagogía ignaciana - un planteamineto práctico", nº 8)


A través de los siglos se han ido integrando en la pedagogía de la Com­pañía un buen número de otros métodos específicos desarrollados más cien­tí­ficamente por otros educadores, en tanto en cuanto ayudan a los fi­nes de la educación de la Compa­ñía. Una característica constante de la pe­da­gogía ignaciana es la conti­nua incorpora­ción sistemática de aquellos mé­todos, tomados de diversas fuentes, que pueden contribuir mejor a la for­ma­ción integral, intelectual, social, moral y religiosa de la persona.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La Palabra de Dios en las comunidades

(De la charla sobre el Sínodo de la Palabra, del P. Guillermo Stecking, Superior General de los Misioneros Oblatos de María Inmaculada, en la sede de la UISG, Roma, el día 20 de noviembre de 2008)

Uno de los asuntos tratados, dentro de la presentación a partir de su participación en el Sínodo, fue respecto a los diversos métodos usados para profundizar la Palabra de Dios en grupos o comunidades. Durante el Sínodo, algunos de ellos fueron presentados por los participantes. Al hablar sobre un método usado en África , en Filipinas y algunos países de América, nos indicó los siete pasos característicos de él :

Primero : Invitación al Señor, como le invitaron los discípulos de Emaús, a quedarse con ellos y compartir.

Segundo : Leer el texto propuesto.

Tercero : Espontáneamente escoger frases o palabras del texto y repetirlas.

Cuarto : Silencio para reflexionar sobre lo leído y las frases o palabras pronunciadas.

Quinto : Compartir lo que me tocó en el texto y en sus palabras o frases, pero sin discutir o "predicar".

Sexto : Discutir y definir lo que el grupo puede hacer como respuesta a la Palabra y también evaluar lo que se propuso hacer en la reunión pasada.

Séptimo : Compartir oraciones espontáneas, concluyendo con un canto.

martes, 18 de noviembre de 2008

Pedagogia ignaciana (II)

Del texto "Pedagogía ignaciana - un planteamiento práctico", nº 7)




La pedagogía ignaciana desde sus comienzos ha sido ecléctica en la sele­cción de métodos de enseñanza y aprendizaje. El mismo Ignacio de Lo­yola adoptó el «mo­dus Parisiensis», sistema pedagógico empleado en la uni­versidad de París en su época. Este método fue enriquecido con un con­junto de principios peda­gó­gi­­cos que él previamente había desarrollado al aplicar los Ejercicios Espiri­tuales.


Naturalmente en el siglo XVI los je­sui­tas carecían de los métodos forma­les, científicamente comproba­dos, que se ofrecen hoy día, por ejemplo, en la psicología pedagógica. La aten­ción individual prestada a cada alumno hizo a estos profesores jesui­tas sen­si­bles a lo que realmente podía ayudar al apren­dizaje y la madurez hu­mana. Compartieron sus descubrimientos en numerosas par­tes del mundo, y verificaron la validez universal de sus métodos pedagó­gi­cos.


Estos méto­dos se decantaron en la Ratio Studiorum, un código de educa­ción libe­ral que llegó a convertirse en norma para todos sus cole­gios.