domingo, 25 de octubre de 2009

Alegres en el Señor


“ME GUSTAN QUE ESTÉN ALEGRES EN EL SEÑOR”.

ENCUENTRO NACIONAL DE EDUCADORES M. CÁNDIDA EN BOLIVIA.

Este ha sido el lema del año para el grupo de personas educadoras M. Cándida. Desde hace un tiempo, estos grupos en cada lugar vienen trabajando y fortaleciendo su compromiso, de modo que al año se tiene este encuentro nacional. Los pasados días 17 y 18 de Octubre, se tuvo el III encuentro contado a partir del I EIL, donde los participantes en ese encuentro internacional se han sentido más comprometidos a dar pasos de avance y madurez.

El tema fue profundizar en la santificación personal, desde el carisma de la M. Cándida. En la casa de los PP S.I. del Paso, en Cochabamba, nos dimos cita para este encuentro. Poco a poco, fueron llegando al lugar, los grupos venidos desde Potosí, San Germán, Montero, Santa Cruz, Buen Retiro, Cochabamba. Conociendo las distancias en Bolivia, se valora lo que es viajar tantas horas para estar dos días y llegar de nuevo al trabajo.

Después del desayuno y de la oración de inicio, como del saludo de bienvenida a los participantes en el encuentro por Nelly Estrada, Coordinadora del Equipo Nacional, teniendo un recuerdo especial para nuestra Hna. Inés Laso que tanto empeño ha puesto en este trabajo, se ofreció la iluminación, por Teresa Ramírez F.I. en dos momentos del primer día. Apoyada en presentaciones en power point preparadas especialmente para este momento: la santidad del laico desde los rasgos espirituales de la M. Cándida y el camino de la felicidad desde las bienaventuranzas y la vivencia de la M. Cándida.

En cada una de ellas, se siguió la siguiente metodología: exposición del tema apoyado en las diapositivas de la presentación, teniendo siempre en cuenta el estilo de la M. cándida, el trabajo por grupos y las plenarias. En éstas, se notó el ambiente de trabajo, de sencillo compartir fraterno y ante todo, testimonial, dado que los temas fueron aterrizados a la vida concreta.

En la plenaria de la tarde, se dio opción para que cada grupo lo hiciera de forma creativa. En forma de coplas, cantos, acrósticos, oraciones y representaciones lo que resultó muy agradable.


El segundo día, animado muy bien por Cari García, tenía como finalidad ayudarles a pasar por el corazón la materia ofrecida, tantos deseos suscitados en el corazón y en clima orante conversar con el Señor sobre las invitaciones recibidas.

Todo en el encuentro fue contribuyendo ciertamente a tener un ambiente sencillo, participativo, iluminador. Se sentía ciertamente el cariño por la Madre Cándida, el sentirla estímulo, compañía, hermana, madre, modelo para llegar a la santidad en lo sencillo y cotidiano de la vida. Fue muy bueno tener la presencia de tres madres de familia que desde ahí, viven su compromiso.

En la evaluación, las personas participantes resaltaron el gusto por la temática, la ayuda que se ofreció para la reflexión, todo el desarrollo positivo del encuentro, el buen ambiente entre todas las personas participante, de relaciones cordiales cercanas, el tiempo de oración del segundo día que tanto bien les hizo, el buen trabajo del Equipo Nacional y el esmero puesto en todo, el lugar, la casa y la comida, en fin… Constatando algo que, por lo general, acontece en toda experiencia o encuentro en el que estamos a gusto, enriquecidos, contentos. Y es que sea de más días, que se tengan más veces al año, en fin... ¿Verdad?

También nos hacían propuestas de mejora por supuesto y que hemos de tener en cuenta, en la medida de lo posible, para próximos encuentros.

Estuvimos un total de 53 personas, incluidas las 6 Hijas de Jesús que acompañamos. De las personas laicas, 12 hicieron por primera vez su compromiso, dentro de la celebración de la Eucaristía, con la que terminamos el encuentro y que fue muy festiva, sentida y de envío.


Verdaderamente que, estas experiencias nos siguen confirmando en la necesidad de apoyar como Hijas de Jesús y con verdadera responsabilidad, estos grupos de personas educadoras y misioneras M. Cándida, de seguir apostando por su formación, de seguirles animando a dar pasos de crecimiento para que desde su vocación laical vivan el carisma de la M. Cándida. Que seguirá presente, allí donde una persona laica, comprometida con su espiritualidad y la misión de la Iglesia, lleve adelante su compromiso bautismal. Como los sencillos del Evangelio, a quienes el Señor ha visto bien revelarles sus cosas, para bien de la humanidad.

Equipo Nacional
Educadores M. Cándida
BOLIVIA

lunes, 19 de octubre de 2009

En el Sínodo para África




Las ayudas humanitarias que llegan al continente africano, a veces van acompañadas de “una especie de imperialismo cultural”, según lo denunció el cardenal Théodore-Adrien Sarr, obispo de Dakar (Senegal).
El purpurado se pronunció esta mañana durante una rueda de prensa en la que se presentó un primer balance de la II Asamblea Sinodal para África que se realiza del 5 al 24 de octubre.
“Si nos quieren ayudar, no pueden colarnos ideas que no nos parecen correctas. Queremos ser ayudados pero en la verdad y respetados por lo que somos”, dijo el purpurado.
Exhortó así a que “los pueblos occidentales desechen la idea de que todo lo que creen y hacen se debe convertir en regla en el mundo”.
Por su parte, el cardenal John Njue, arzobispo de Nairobi (Kenya) subrayó que “la cooperación y las ayudas son necesarias” pero que también es necesario “respetar la independencia y el punto de vista, la cultura y la dignidad” de los pueblos africanos.
El cardenal Njue afirmó que “no está bien dar ayudas condicionadas al cambio de valores de las personas sobre temas como el aborto y la concepción de la familia”
E indicó que “los africanos tienen necesidad de cooperación pero es necesario respetar su independencia, su cultura y la dignidad de la persona humana”.
De otro lado el cardenal Wilfrid Fox Napier, arzobispo de Durban Sur Africa, y presidente delegado del sínodo afirmó que “en África persiste una situación difícil desde el punto de vista de los conflictos y de las calamidades”, pero indicó que aunque se necesita la cooperación internacional “es necesario que sea respetada la independencia de la población africana”.
Aquello que “lo que viene de afuera debe ser en el respeto de la cultura de la dignidad de la persona humana” y puso el ejemplo del sector comercial donde “quien sufre, es el productor”.
El purpurado recordó que este continente “tiene una enorme potencialidad” y que “el desarrollo debe ser ayudado” pero que quieren “una colaboración sobre la base de la igualdad”.


(Zenit, 14 de octubre, por Carmen Elena Villa)

viernes, 16 de octubre de 2009

Sobre la escuela en Bolivia


“SALVEMOS A BOLIVIA DE LA ESCUELA” (P. Gregorio Iriarte o.m.i.)
(Ideas tomadas del libro “Educación: Falencias, desafíos, propuestas”, octubre 2009)

“Salvemos a Bolivia de la escuela”, así se titulaba un impactante libro que hace unos 30 años escribió el gran investigador Don Mariano Baptista Gumucio, que sería Ministro de Educación tres veces y en distintos Gobiernos.
He querido actualizar las originales y cuestionadoras ideas de D. Mariano aplicándolas a la realidad actual de nuestro sistema educativo.
Podríamos sintetizar en unas pocas frases el contenido del libro que presentamos en esta II Feria del Libro de Cochabamba, titulado “Educación: Falencias, desafíos y propuestas”. Uno de esos principios innovadores los podríamos sintetizar en la siguiente frase: “Toda auténtica educación es siempre auto-educación y en ella el sujeto y protagonista es el educando no el educador”
Nuestro sistema educativo, en el mejor de los casos, instruye pero no educa.
Trasmite datos y conocimientos pero no forma en valores. Prepara para el examen, pero no para la vida. No parte de la centralidad del alumno, sino del autoritarismo del profesor.
No acepta que toda auténtica educación es auto-educación. Instruye, adoctrina, domestica… , pero no forma en criterios morales ni ofrece orientaciones éticas para a vida de nuestra juventud. Permanece centrado en metodologías memorísticas y repetitivas.
Sin embargo, cada persona es sujeto de sí mismo, de ahí que toda educación deba ser autónoma.
No se educa cuando se impone el sometimiento, sino cuando se estimula a que cada uno ejerza su propia libertad.
No se educa cuando se castiga, sino cuando se logra que cada uno se imponga su propia sanción.
Desarrollar la autoestima y la inteligencia emocional es mucho más eficaz que los reproches, las amenazas y las descalificaciones.
Nuestro sistema educativo vive ajeno a los grandes desafíos de la post-modernidad y no responde a los retos de la sociedad actual.
Ignora la necesaria formación frente a las nuevas tecnologías así como el desarrollo de la propia identidad del educando que es la base de una verdadera descolonización.
No incentiva la creatividad, ni forma la conciencia crítica, ni educa en los valores de la democracia, ni en la participación ciudadana.
Desconoce los amenazantes desafíos ecológicos y del cambio climático, permaneciendo indiferente ante la urgencia de la formación para la defensa de la naturaleza.

Lo más importante del mundo es la educación. La crisis que vivimos es una crisis de valores que el proceso educativo no ha sabido orientar.
Educar es aprender a “ser”. Educación es humanizar humanizándonos.

Si no cambia profundamente nuestro obsoleto sistema educativo y, sobre todo, si no cambia nuestro magisterio y sigue impertérrito en su actitud tradicional de trasmitir datos y conocimientos, nada cambiará en Bolivia. Los cambios fundamentales se dan siempre a nivel de la conciencia de las personas.

miércoles, 14 de octubre de 2009

Cotidianiedad y museos



(Extraido de la ponencia "La ciencia en la vida cotidiana" - Continuación)

(…)
A lo largo de más de 3 décadas de experiencia en el campo de los museos, las personas han debatido la definición de ellos. Me encuentro entre esas personas; he argumentado que las fronteras de los museos están expandiéndose y que la expansión puede ser un proceso positivo. Varios de mis escritos han sido sobre la importancia de los museos en construir y reconstruir comunidad. Rotundamente creo que los museos pueden fomentar la cohesión social y la civilidad. Tomar seriamente a los museos en su papel de constructores de co­munidad no es fácil y requiere una multifacética y consistente responsabilidad (Heumann, 2006).

Esa responsabilidad, para el caso de los centros de ciencia, está relacionada con la tarea de construir cultura científica, hacerla más cotidiana y real. Sin embargo, la ciencia, cuya imagen en el público está relacionada con lo que se hace en los laboratorios y con lo que pasa en los campos de “frontera” (ciencia de punta), no pareciera tener en la mente del ciudadano una connotación de cotidianidad. Para la mayoría de los que podríamos llamar “legos” en temas de ciencia, el quehacer científico es algo ajeno a lo que se hace diaria­mente y pese a que es incuestionable el papel de la ciencia en el desarrollo de una nación, la mayoría de la población considera el quehacer científico obra de terceros, sin tener en cuenta el papel fundamental que la ciencia puede tener en sus vidas

Las informaciones científicas introducidas en el saber cotidiano no sirven solamente como guía del saber práctico. Pueden también satisfacer simplemente el interés y la curiosidad del hombre. El interés y la curiosidad hacia el ser-así de las cosas constituyen indudable­mente el germen de la actitud teorética en el pensamiento cotidiano. Representando aquel comportamiento humano necesario para que surja la ciencia (Héller, 2002).

Como se deriva del texto mencionado, el proceso de hacer cotidiana la ciencia y su que­hacer, es un trabajo fundamental y de características circulares; por un lado, a través de la ciencia no sólo es posible entender y desmitificar el mundo y así apropiarlo, sino que es factible detonar procesos en los que se logra realmente favorecer lo que podríamos llamar cultura científica.

El último siglo de autoexaminación –reinventando el museo– simboliza el movimiento ge­neral de desmantelamiento del museo como una torre de marfil de exclusividad y hacia la construcción de una institución cultural más responsable socialmente en el servicio al público. Mientras las semillas del cambio fueron sembradas por pensadores como John Cotton Dana, ha sido casi una centuria de debates y discusiones para que el museo abra­ce el núcleo de algunos de los principios expuestos por Dana. El diálogo desarrollado y la aceptación general de la nueva ideología por un amplio segmento de los profesionales del museo indica que el desplazamiento del paradigma de museos centrados en la colección a museos centrados en el público se ha llevado a cabo (Anderson, 2004).

lunes, 12 de octubre de 2009

Museos y ciudadanía







(Extraido de la ponencia "La ciencia en la vida cotidiana" - continuación)

(...)

El reconocimiento de los intereses y expectativas de los visitantes es fundamental para que puedan darse situaciones en las que el museo o centro de ciencias sea realmente una experiencia grata o significativa. Lo que ocurre en el museo, dista mucho de lo que ocurre en otros espacios y aunque aprender, -es finalmente esto mismo-, el tipo de aprendizaje que se da tiene sus particularidades:



Nos hemos enfocado sobre el aprendizaje que ocurre en los museos, ya que este enfoque nos permite hacer concreto y tangible lo que es inherentemente abstracto e intangible. Como hemos repetidamente acentuado, el dónde y el por qué del aprendizaje no hace la diferencia. Aunque esto es probablemente verdad en algún nivel neurológico fundamental, aprender es aprender. La mejor evidencia indica que en el nivel individual, en el mundo real, el aprendizaje funcionalmente difiere dependiendo de las condiciones bajo las cuales él ocurre. Por eso, el aprendizaje en museos es diferente del aprendizaje en cualquier otro escenario en virtud de la naturaleza única de su contexto. Aunque en conjunto, el sistema de trabajo deberá funcionar igualmente bien a través de un ancho rango de situaciones de aprendizaje, obligatoria como libremente, lo específico se aplica sólo a museos (Falk, 1992).



Esta característica de lo que podríamos llamar aprendizaje en museos y centros de cien­cia, presenta claras y obvias diferencias con el contexto de la escuela formal. Ello es fun­damental para entender que los museos no pretenden reemplazar los procesos que se dan en la escuela, ni suplir sus deficiencias, sino que en realidad se plantean como socios de la educación formal en la medida en que pueden ofrecer contenidos novedosos, escenarios para la experimentación y la comprobación de fenómenos que la escuela no posee; pero más importante aun, los museos pueden (y deben tener) áreas educativas orientadas a pensar programas que cualifiquen la experiencia de los visitantes teniendo en cuenta sus fortalezas, funciones y posibilidades.


Por otra parte, es importante reconocer que no sólo hablamos de escenarios de aprendi­zaje, estamos hablando también de espacios para la apropiación de la ciencia y la cons­trucción de ciudadanía, dos procesos en los que los museos tienen un papel central.

viernes, 9 de octubre de 2009

Educación y museos


La ciencia en la vida cotidiana
María Cristina Ruiz
(Congreso Internacional de Educación en Medellín)

(Extractos)
Introducción
Los museos y centros de ciencia, se han convertido en espacios de formación ciudadana en los que la asociación con la escuela formal es posible y necesaria. Sin embargo, tal vin­culación no siempre es entendida o no se hace evidente.
(…)
Breve historia…
Los museos se enmarcan en una muy antigua tradición; podemos hablar de colecciones desde el surgimiento mismo de la humanidad. El hombre atesora, colecciona y se deleita; no obstante, hablar de museo, en el sentido moderno del término, es algo realmente reciente.
(…)
La educación es una de las vocaciones fundamentales del museo, pese a que aún no es bien reconocida e, incluso, no es bien entendida. Lamentablemente, en muchos museos, el área de educación es incipiente o ni siquiera está pensada como un programa transversal a otras áreas del museo. Por otro lado, en buena parte del público existe la creencia del museo como espacio para hacer tareas o para subsanar las deficiencias de la escuela.
(…)
Ambientes de aprendizaje
Los centros de ciencia, y en general los museos, como lo mencionábamos anteriormente, tienen una vocación educativa central, pero ¿cómo y en qué condiciones se da esta orien­tación? Margarita Cuesta (2000), investigadora española, citando a G. Hein (1998), nos da algunas luces al respecto:
El proceso de aprendizaje en los museos tiene unas características específicas. Se realiza de forma espontánea, individualizada y no puede ser impuesta ya que cada persona llega con un bagaje de conocimientos experiencias, actitudes e intereses muy diferentes (Hein, G., 1998). Esto que se puede afirmar de cualquier tipo de museo, es especialmente aplicable a los museos y centros de ciencia. Tanto los objetivos como las actividades de estas institu­ciones tienen como finalidad un acercamiento entre la ciencia y el visitante por medio de experiencias interactivas, demostraciones y otras formas de comunicación, que permiten una mayor comprensión de los fenómenos que tienen lugar en la naturaleza.
El reconocimiento de los intereses y expectativas de los visitantes es fundamental para que puedan darse situaciones en las que el museo o centro de ciencias sea realmente una experiencia grata o significativa.

(...)
Nos hemos enfocado sobre el aprendizaje que ocurre en los museos, ya que este enfoque nos permite hacer concreto y tangible lo que es inherentemente abstracto e intangible. Como hemos repetidamente acentuado, el dónde y el por qué del aprendizaje no hace la diferencia. Aunque esto es probablemente verdad en algún nivel neurológico fundamental, aprender es aprender, la mejor evidencia indica que en el nivel individual, en el mundo real, el aprendizaje funcionalmente difiere dependiendo de las condiciones bajo las cuales él ocurre. Por eso, el aprendizaje en museos es diferente del aprendizaje en cualquier otro escenario en virtud de la naturaleza única de su contexto.
(...)
Esta característica de lo que podríamos llamar aprendizaje en museos y centros de cien­cia, presenta claras y obvias diferencias con el contexto de la escuela formal. Ello es fun­damental para entender que los museos no pretenden reemplazar los procesos que se dan en la escuela, ni suplir sus deficiencias, sino que en realidad se plantean como socios de la educación formal en la medida en que pueden ofrecer contenidos novedosos, escenarios para la experimentación y la comprobación de fenómenos que la escuela no posee, pero más importante aun, los museos pueden (y deben tener) áreas educativas orientadas a pensar programas que cualifiquen la experiencia de los visitantes teniendo en cuenta sus fortalezas, funciones y posibilidades.

miércoles, 7 de octubre de 2009

Capacidades cerebrales - II



(Continuación)

Al respecto, Morin (2001) señala que la educación debe producir un conocimien­to global, universal, que informe sobre el contexto o ambiente que rodea al individuo. Una educación que promueva lo integral, lo general, lo global, lo multidimensional, que construya y desarrolle capacidades para visualizar soluciones a dificultades cotidianas, comprender situaciones y resolver problemas.
(…)
La neurociencia aplicada a la educación
Kandel (1997) define la Neurociencia como un conjunto de ciencias que se encargan de estudiar el sistema nervioso y la relación que se establece entre el cerebro, la conducta y el aprendizaje del individuo. Las investigaciones científicas dedicadas al tema de la estructura y el funcionamien­to del cerebro son de primerísima importancia y están en pleno desarrollo en las últimas décadas. Este fenómeno, unido al argumento de la globalización y el desarrollo de las comunicaciones por efecto del uso de Internet obligan de alguna manera a replantearse el tema sobre el paradigma de la educación tradicional, sugiriendo la sustitución de los métodos tradicionales de enseñanza y aprendizaje por otros relacionados con investiga­ciones, técnicas y estrategias basadas en la Neurociencia, Neuropedagogia o Neuroapren­dizaje (términos sugestivos que invitan al cambio) aplicadas al conocimiento.
(…)
Por todas estas razones se sugiere a toda la comunidad educativa, pero sobre todo al maestro, que se actualice en esta apertura hacia el comienzo de la aplica­ción de la neurociencia asociada a la educación que permite conocer la estructura cog­noscitiva y social de los individuos, invitándolos a construir estrategias que permitan dise­ñar un nuevo paradigma educativo basado en todos estos recursos que brinda la ciencia y el conocimiento del cerebro, garantizándoles resultados altamente efectivos.
(…)
Conclusiones
Aún cuando uno de los principales objetivos de la educación es la formación de individuos críticos y creativos, los sistemas tradicionales basados fundamentalmente en el apren­dizaje de contenidos, no han producido este resultado, razón por la cual, se convierte en un compromiso el hecho de cambiar la corriente pedagógica tradicional, estudiando y aplicando nuevos proyectos educativos que permitan concebir una educación basada en el aprendizaje multidimensional, que propicie el encuentro entre seres humanos mo­tivados y formados para disfrutar su vida con calidad, respetando la diversidad de cada conciudadano. Una educación con estas características reconoce la libertad y la democracia, respeta y toma en cuenta la realidad del alumno, el ambiente en el que vive, la influencia que recibe del grupo social al cual pertenece. Una educación multidisciplinaría, compleja, in­terdisciplinaria, global, basada en valores que enseñan para la vida y para el convivir, para el compartir, para subsistir, para disfrutar, para el saber, para resolver situaciones, para logar objetivos y alcanzar metas, para construir el futuro que cada individuo desee que sea, o en todo caso, para lograr el futuro que se merezca según sus acciones.


Sin duda hay necesidad de soluciones educativas alternativas. Es el momento de aplicar estrategias que apoyen los programas educativos, los ejes que alguien llamó trans­versales, ser, hacer y valorar, basados en el respeto hacia la diversidad. Construir el mun­do con la cantidad mínima de estrés para estar motivados. Las personas de todo el planeta así lo solicitamos. Es por esto que los educadores quieren y deben construir realidades basadas en la esperanza de las nuevas generaciones, para que éstas hallen y disfruten una educación que mejore la calidad de vida de todos los seres que habitan este hermoso planeta.