lunes, 31 de mayo de 2010

Poesía de la Madre Cándida

(De sus Apuntes Espirituales)


En este ramo de flores

Os ofrezco el corazón

Con el de todas mis hijas
Virgen santa del amor.



Ahora y siempre y cada día

Ó Madre, honrarte queremos

Por tu gloria moriremos

No nos dejes Madre mía.



Yo os suplico en este día

Oye mis ruegos, Señora

No os olvidéis Madre mía

De esta humilde fundadora.


Ya que en tu día dichoso

Me crió nuestro hacedor

Concededme este favor

De aquel celestial esposo.



Y de vos, mi protectora,

Sabéis lo que os suplico

Concedédmelo Señora

Sed bondadosa conmigo.



Y pues que me ves tan sola

En la empresa comenzada
Sed mi dulce ayudadora
No me dejéis Madre amada.


miércoles, 12 de mayo de 2010

Tercer círculo

(Continuación de "Los niveles del proceso evangelizador", en "La pastoral educativa en la escuela" Jesús Triguero Juanes, CIEC)

"Tercer círculo: la catequesis explicita de iniciación.

La catequesis explícita de Iniciación se define como un proceso de conversión a Cristo que culmina con la plena incorporación a la comunidad cristiana y se manifiesta en el compromiso vital por el Reino de Dios. El núcleo de este tercer círculo se encuentra en el grupo de profundización en la fe, donde se desarrolla el proceso catecumenal, y donde convergen o toman consistencia todos los otros elementos catequísticos.


Por supuesto, el proceso no está sujeto al ámbito académico de los cursos escolares, sino que se prolonga más allá de la estancia del alumno en el colegio, hasta enlazar con otras estructuras eclesiales que faciliten la vivencia y el compromiso de la fe: las comunidades parroquiales, para la gran mayoría; para algunos, las comunidades consagradas, movimientos y sociedades de tipo apostólico, la propia comunidad cristiana del centro educativo, etc."

lunes, 10 de mayo de 2010

Segundo círculo



(Extraído de “La pastoral educativa en la escuela” - Jesús Triguero Juanes, CIEC - continuación)


Segundo círculo en los niveles del proceso evangelizador: el diálogo fe-cultura. En este nivel se imponen dos tareas:

Evangelización de la cultura. La primera tarea se refiere a la transmisión de la cultura, aquello que justifica la existencia de la escuela. El riesgo de la escuela católica actual está en descuidar esta tarea de evangelización de la cultura, y refugiar su identidad en un plan de actividades religiosas. Su primer problema no es el de la propuesta de la fe, sino el de la transmisión de una cultura abierta a las dimensiones espirituales y religiosas, a perspectivas cristianas y evangélicas. La escuela católica proporciona las claves y el discernimiento humano y cristiano para que el saber, unido a las destrezas y a los valores, adquiera sentido y significación, y se transforme así en cultura, capaz de estructurar el pensamiento de la persona. En la práctica, es una tarea delicada y discreta, pero irrenunciable, que ha de concretarse en cada área de contenidos.

Inculturación de la fe. La segunda tarea es la propuesta del sentido cristiano del mundo, del hombre y de la historia, la exposición de las claves cristianas de interpretación de las experiencias vitales del alumno, el anuncio del Mensaje de Salvación. Es propio, aunque no exclusivo, de la Enseñanza Religiosa. La aportación principal de la enseñanza religiosa escolar al proceso de educación de la fe consiste en la formulación racional cultural de la identidad cristiana, y la posibilidad de integrar el saber religioso entre el conjunto de saberes humanos como un elemento crítico y direccional.

sábado, 8 de mayo de 2010

Desafíos en la pastoral universitaria



(Noticia en "Servicio electrónico de Información S J", 7 de mayo)

"El Superior General de los jesuitas, P. Adolfo Nicolás, participó del Tercer Encuentro de Instituciones de Educación Superior de la Compañía de Jesús, en México. En su largo, apreciado y aplaudido discurso, el Padre General identificó los desafíos que la Compañía tiene que afrontar: desde la imperiosa necesidad de una educación que capacite a los jóvenes para trabajar en la preparación de un futuro mejor para la humanidad, hasta la urgencia de encontrar soluciones a los problemas de la violencia, el cambio climático, las migraciones forzadas, la desigualdad en la distribución de la riqueza, y la falta de una auténtica democracia.


"Buscamos el mejor modo de vivir más humanamente: un modo de vivir con menos injusticias, menos marginación... Todos queremos participar en este cambio: todos queremos ser parte de este proceso. Las soluciones a las que puede llevarnos ese proceso, reclaman hoy, necesariamente, la intervención de los que forman parte del problema".

Después de haber ilustrado ampliamente su pensamiento en presencia de casi 200 participantes que representaban más de 102 instituciones de todo el mundo - la nube de cenizas provocada por la explosión del volcán islandés impidió que alrededor de 40 personas llegaran a tiempo-, el mismo Padre General hizo un resumen de los puntos cruciales de su discurso:

"He querido que reflexionáramos juntos sobre los desafíos que la globalización presenta a las universidades de la Compañía de Jesús como instituciones de cultura, de servicios y de investigación. En primer lugar, en respuesta a la globalización de la superficialidad he sugerido la necesidad de estudiar con profundidad el mundo cultural que emerge de nuestros estudiantes como medio de encontrar caminos creativos que nos lleven a profundizar el pensamiento y la imaginación; una profundidad capaz de transformar las personas.

En segundo lugar, con el objetivo de elevar a su máxima potencia las nuevas posibilidades que nos ofrecen la comunicación y la cooperación, he solicitado de las universidades jesuitas que trabajen para formar redes internacionales que se ocupen de temas importantes relacionados con la fe, la justicia, la ecología. Temas que nos presentan desafíos que superan la capacidad de los individuos, países y continentes.

Finalmente, contra la desigualdad en la difusión del conocimiento, he querido estimular la búsqueda creativa de rutas que hagan posible compartir con los excluidos los resultados de la investigación. En respuesta a la difusión generalizada del secularismo y del fundamentalismo, he querido estimular a las universidades de la Compañía a que renueven el empeño de la tradición jesuita en un ministerio intelectual que sea capaz de mediar entre la fe y la cultura".

jueves, 6 de mayo de 2010

Pedagogía del umbral

(Extraído de “La Pastoral educativa en la escuela”, Jesús Triguero López, CIEC)

“La acción pastoral de la escuela católica se desarrolla en varios niveles, atendiendo a la situación en que se encuentran los diferentes destinatarios respecto a la fe, pero también a las diversas facetas en que ha de madurar la personalidad. De ahí que guarden entre sí un orden de sucesión, y también de simultaneidad. De forma un tanto convencional podemos representar los niveles del proceso evangelizador de la escuela católica como tres círculos concéntricos, a cuyo interior sólo se accede pasando por los más externos. Cada uno de ellos expone y profundiza una propuesta, no una imposición. Debe contar con la libertad de la persona para acogerla o rechazarla, pues el acto de fe es respuesta del hombre libre a la Palabra de Dios. Es, por tanto, normal que el nivel más interno, que implica el haber aceptado la fe, tenga como destinatarios efectivos a un número sensiblemente menor que los anteriores niveles.

Primer círculo: personalización o "pedagogía del umbral".
El objetivo de este primer círculo se centra en hacer pasar de una situación previa de pasividad en el mundo a una situación crítica y activa: la persona se sitúa en el mundo críticamente (aprende a leerlo y a descubrir su significado) y activamente (viviendo según unos valores). Es la propuesta de un modo de ser y de estar en el mundo, es decir, el estilo cristiano ante la vida, la sociedad y Dios mismo. Descubre, ante todo, el valor de la persona, no aisladamente sino en referencia a los otros. En el proceso de evangelización, este nivel tiene ya sentido en sí mismo, pues la personalización es el primer efecto de la Buena Nueva. Al mismo tiempo, es pedagogía del umbral, en cuanto que pone al hombre en camino: lo educa en aquellas dimensiones que le permiten profundizar en su propio misterio hasta llegar al umbral de la fe.

Tres aspectos o "sectores" han de tenerse en cuenta para una adecuada personalización:

La educación en valores está experimentado, cada vez más, un notable impulso. Valores, actitudes y normas pasan a ser contenidos curriculares que han de ser objeto de enseñanza y aprendizaje en la escuela. Desde su Carácter Propio y a la luz del Evangelio, la escuela católica desarrolla una pedagogía de los valores que se fundamenta en la prioridad al respeto al otro, la solidaridad responsable, la creatividad y la interioridad, según la inspiración evangélica del amor cristiano. Educando en los valores y para los valores, la escuela "forma al hombre desde dentro, lo libera de los condicionamientos que pudieran impedirle vivir plenamente como hombre" (EC 29).


Educar en la esperanza o educar para la utopía es cultivar expectativas, preparar hombres que se nieguen a aceptar la realidad actual como única realidad posible y se empeñen en su transformación. Educar en la esperanza es educar en el valor de la vida, su significado y su destino, el sentido del más allá, la superación de las estructuras, la capacidad de mejorar el presente. Desde este sector de la pedagogía del umbral, la escuela, al menos la escuela católica, debería salir al paso de una acusación frecuentemente repetida: que reproduce el modelo social en el que está inmersa y prepara a sus alumnos para perpetuar el sistema.
Pero también debe mostrar que el hombre no se completa sino sobrepasándose y abriéndose a Dios, y que "el mensaje cristiano no aparta a los hombres de la edificación del mundo ni los lleva a despreocuparse del bien ajeno; sino que, al contrario, les impone como deber el hacerlo" (GS 34.3).


Educación para la búsqueda. El tercer sector de la pedagogía del umbral nos viene a recordar que la mejor escuela no es la que da muchas respuestas, sino la que genera preguntas en el interior de la persona y la incita a buscar respuesta. El problema de muchos de nuestros jóvenes es que han oído muchas respuestas, pero no tienen interrogantes que les inquieten, por eso no buscan. Educar para la búsqueda supone: desarrollar la capacidad de preguntarse, y no sólo de aprender; desarrollar la capacidad crítica y transformadora, y no sólo de integrarse en el sistema; desarrollar la apertura al Misterio, descubrir el sentido sacramental de la vida y del mundo, en lugar de proponer un descubrimiento científico pero opaco de la realidad. Todo lo que es propio de este primer nivel debe ser programado desde el Proyecto Educativo, del Proyecto Curricular y del Proyecto Pastoral.

lunes, 3 de mayo de 2010

Proyecto Educativo

(Extraído de “La Pastoral educativa en la escuela”, Jesús Triguero López, CIEC

"El Proyecto Educativo del colegio es una explicitación de la propuesta pedagógica que identifica y caracteriza a una comunidad educativa y que se manifiesta en un ideario institucional, una misión, un marco teórico doctrinal, la lectura del medio situacional en el que dicha comunidad se inserta y un marco operativo que constituye la utopía instrumental para una mejor organización del centro educativo.
No es una utopía llena de ilusiones irrealizables, ni un documento elaborado por el equipo directivo entre cuatro paredes, ni tampoco una respuesta a las exigencias del momento. Debe ser, entre otras cosas: una sucesión de ideas y objetivos sustentados en la realidad y factibles a mediano y largo plazo, el resultado de la participación de los ejes de la comunidad educativa, es decir: padres, alumnos, docentes, dirección y finalmente tiene que ser un compromiso con la función educativa y una manera de cooperar con el logro de los objetivos educacionales:

a) El ideario es un conjunto de convicciones profundas y opciones fundamentales, que manifiestan la identidad de un centro educativo tanto en su vida interna como en sus relaciones con el mundo exterior.

b) La misión es el objetivo central y el propósito más importante por el que trabajan y se esfuerzan los componentes de una comunidad educativa; expresa lo que se pretende lograr en el ideario y enfatiza aquello que distingue a un centro educativo de otro.

c) El marco teórico doctrinal corresponde a la etapa filosófica de toda institución. Es un referente de principios y valores educativos, que fundamentan la actuación de los miembros en la comunidad educativa, con vistas a una efectiva visualización práctica de los objetivos de la educación del centro.

d) El marco situacional viene a ser el resultado del estudio del medio circundante local, provincial y nacional, a fin de tomar conciencia, como centro educativo, de los hechos más significativos que configuran la realidad del colegio: fortalezas, debilidades, amenazas y oportunidades.

e) El marco operacional expresa la utopía instrumental del centro educativo y determina quiénes son las personas y cuáles son sus funciones para hacer realidad una renovación actualizada del colegio. Ofrece mecanismos organizativos operacionales: organigrama, manual de funciones, manual de procedimientos, para que dicho proceso de renovación sea asumido en forma participativa y corresponsable por todos los integrantes de la comunidad.

viernes, 16 de abril de 2010

La comunidad cristiana escolar

(Extraído de “La pastoral educativa en la escuela” Jesús Triguero Juanes – CIEC)

“La comunidad cristiana que anima la pastoral de una escuela católica no se identifica, normalmente, con la comunidad educativa, aunque esté relacionada e incluso integrada en ella. Entre ambas puede establecerse una gran correspondencia: “El laico católico testigo de la fe en la escuela”, dice que: "La comunidad educativa debe aspirar a constituirse en la escuela católica en comunidad cristiana, es decir, en verdadera comunidad de fe" (LCT 41). Esa aspiración se traduce en un proceso que podríamos llamar de fermentación de la masa por la levadura, que es la pequeña comunidad cristiana presente en la comunidad educativa; ella es garante del proceso de fe que se realiza en la escuela.

Como toda otra escuela, y más que ninguna otra, la escuela católica debe constituirse en comunidad que tienda a la transmisión de valores de vida (EC 53). Ofrece y experimenta un modelo de sociedad que el mundo necesita a toda costa si quiere sobrevivir. Es, precisamente, en relación a este concepto comunitario y alternativo de escuela, donde la comunidad cristiana justifica su existencia en el ámbito escolar. Ella aporta a la escuela el signo de la Encarnación: Dios presente en lo humano. La comunidad cristiana se sitúa dentro de lo específico de la escuela: la transmisión de la cultura, la maduración de la persona; y lo revela como lugar en el que Dios se manifiesta.


Muy sencillamente podemos describir la comunidad cristiana como "el grupo de creyentes bautizados que han hecho una opción explícita por vivir en la fe y desde la fe, que se comprometen a impulsar, juntos, el proyecto evangelizador de la escuela católica". "Es un grupo de talla humana e identidad cristiana, que ha asumido el programa de Jesús, que expresa y celebra su fe en Jesús, y se compromete en la realización del Reino de Dios a través de la educación”. Estas características se entienden no como atributos fijos, sino como "dimensiones" que la comunidad va ampliando desde su proyecto comunitario, dando lugar, en la práctica, a formas muy diversas de comunidad.


La comunidad cristiana escolar puede estar constituida por un grupo único o por varios grupos con diferente identidad: religiosos y laicos. Cada uno con su propio ritmo y estilo. Pero siempre habrá un proyecto común sobre los elementos mínimos que concretan la comunión interna: relación, formación, celebración de la fe y responsabilidad común en la misión. La comunión externa: con la Iglesia local, con los organismos pastorales y comunidades cristianas del entorno.
Este planteamiento de comunidad cristiana escolar tiene en cuenta un nuevo factor que está cambiando la vida de la Iglesia: es la labor evangelizadora de los laicos (RM 2).


Los Institutos religiosos dedicados a la enseñanza han de asumir una grave responsabilidad que durante largo tiempo han descuidado inconscientemente: "preparar fieles laicos que se dediquen a la acción educativa como a una verdadera misión eclesial" (ChL 62). Nos situamos así en el contexto de lo que se ha llamado misión compartida. En ella se requiere un nuevo tipo de relaciones, sin renunciar por ello a la propia identidad: "Manteniendo cada uno su característica vocacional propia, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos deben integrarse plenamente en la comunidad educativa y tener en ella un trato de verdadera igualdad" (LCT 78).

miércoles, 14 de abril de 2010

Pluralismos

(Extraido de "La pastoral Educativa en la Escuela" Jesús Triguero Juanes - CIEC)


"El pluralismo que caracteriza la sociedad actual incide de manera especial en el campo educativo, al quedar descartado un sistema único de pensamiento, al estar en entredicho una jerarquía única de valores, al multiplicarse indefinidamente las ofertas de comprensión del mundo y de orientación de la vida.


El pluralismo social, con sus indudables aspectos positivos, favorece el relativismo, el pensamiento débil y la religión a la carta; la indefinición como manera de vivir y el rechazo de las opciones que comprometen la vida en una determinada dirección.

El desafío que tiene planteada la escuela católica en este contexto pluralista, no se reduce a enseñar a usar la libertad, tarea esencial en su labor educativa, sino que ha de plantearse una coherencia de vida desde todo el proyecto educativo, a partir de los valores que en él proclama y ayuda a cada educando a edificar su propia identidad. Simultáneamente, ha de educar en la tolerancia y la cooperación, pues nadie es poseedor de toda la verdad.

La secularización, que ha rescatado la autonomía del hombre y de la naturaleza frente a la omnipresencia de lo sagrado y la religión. El proceso de secularización no se limita a afirmar lo humano, sino que, frecuentemente, degenera en secularismo y pretende anular cualquier relación de trascendencia. De esta forma se promueve la indiferencia religiosa y se facilita el paso al materialismo y al ateísmo práctico.

La faceta negativa de la secularización pone en entredicho la dimensión cristiana de la escuela; incluso se la tacha frecuentemente de anacrónica. La comunidad cristiana que anima la escuela católica tiene el reto de hacer de ella un signo de la encarnación de Dios en el mundo al unir calidad humana escolar y educación cristiana. También tiene el reto de convertir el ámbito de la escuela en un espacio de comunión, en un centro de experimentación de los valores más representativos del Reino.

El contexto educativo-escolar, marcado por las reformas educacionales, nos ofrece un proyecto de desarrollo de la persona humana, fundamentalmente abierto y positivo. A la escuela católica le toca enriquecerlo, aportándole la dimensión trascendente, que sin ser negada en dichas reformas, tampoco es considerada. La escuela católica ha de dar coherencia a todo el proceso educativo e intentar lograr la formación plena y el pleno desarrollo de la personalidad del alumno, que las propias reformas educativas plantean como objetivo primero y fundamental de la educación.

Según los presupuestos filosóficos y antropológicos de que se parta, se abordará esa formación con una perspectiva diferente. A la escuela católica le corresponde presentar "el hombre según Cristo" (EC 47) De igual forma hemos de apreciar las posibilidades que las reformas educativas ofrecen para la educación en valores, facilitando así el llevar a la práctica esta preocupación fundamental de la formación cristiana".

lunes, 12 de abril de 2010

Misión compartida

(Extraído de “La Pastoral educativa en la escuela” Jesús Triguero Juanes, CIEC)

"La pastoral de la escuela católica tiene nuevos puntos de referencia en la Iglesia, la cual le pide que siga siendo "tan útil para cumplir la misión del Pueblo de Dios y para promover el diálogo entre la Iglesia y la sociedad humana." (GEM 8).

La centralidad de la comunidad cristiana en toda la actividad evangelizadora, el nuevo dinamismo ministerial que va ligado a la anterior, y el papel que el cristiano laico ha adquirido en la Iglesia, son tres claves para enfocar hoy la pastoral de la escuela católica. La Nueva Evangelización realza el papel de la escuela católica en la evangelización de la cultura. Su pastoral tendrá que proyectarse con nuevo ardor para allanar el camino de la fe a muchos alumnos, bautizados, pero alejados de la vida eclesial. Por otra parte, la escuela católica tiene que esclarecer sus funciones en algunos campos, ante la nueva presencia de la Parroquia en la vida eclesial, planteada a veces de forma unilateral. Las relaciones entre ambas instituciones eclesiales tienden ya a buscar la armonía y mutua cooperación, superando la falta de diálogo que en algunos casos ha existido.


En una Iglesia-Comunión, la "misión compartida" es una exigencia y consecuencia de aquélla, ya que en la tarea evangelizadora de la Iglesia participan todos los fieles de diversas formas (cf. ChL 2). En el marco de la escuela cristiana la expresión “misión compartida” ha tomado importancia para expresar la mutua colaboración y la común responsabilidad de religiosos, religiosas, sacerdotes y laicos en el proyecto de evangelización que en ella se lleva a cabo.


El documento "El laico católico, testigo de la fe en la escuela", expresa con convicción, el alcance positivo de esta "misión compartida": "La escuela católica, como comunidad educativa que tiene como inspiración última educar en la fe, será tanto más idónea para cumplir su cometido, cuanto más represente la riqueza de la comunidad eclesial.


En este nuevo contexto de "misión compartida", el proyecto evangelizador de la escuela católica ya no queda garantizado sólo ni principalmente por los religiosos que trabajan en la escuela o incluso la patrocinan, sino por la "comunidad de fe": religiosos y laicos que comparten la misión educativa".

jueves, 8 de abril de 2010

Cursos virtuales


Ya se encuentran abiertas las inscripciones a los Cursos virtuales "Office Eclesial para parroquias" y "Aprovechar Redes Sociales" del Centro de la Red Informática de la Iglesia en América latina (RIIAL) Guadalupe.

Los cursos de 10 semanas de duración comienzan el próximo 13 de abril y son completamente virtuales a través de internet, disponibles las 24 hs del día, accediendo al Aula virtual Juan Pablo II del Centro.

El primero curso, "Office Eclesial para parroquias", está destinado a secretarias parroquiales, auxiliares administrativos, sacerdotes, religiosos y toda aquella persona interesada en colaborar en la administración parroquial; brinda los conocimientos necesarios para implementar y aprovechar el software gratuito Office Eclesial desarrollado por la RIIAL, como una herramienta eficaz en la organización parroquial.
Para inscribirse o mayor información
El segundo curso, "Aprovechar las Redes Sociales" tiene por auditorio todas aquellas personas interesadas en conocer y aplicar estas redes al trabajo pastoral; ofrece las herramientas teóricas y prácticas básicas para desenvolvimiento y la comunicación real en comunidades y redes virtuales.
Para inscribirse o mayor información http://bit.ly/cursoredsocial
El Centro RIIAL Guadalupe ofrece desde el año 2003 formación al servicio de la pastoral
Más información en softriial@riial.org

(Noticia en zenit.org , 6 de abril de 2010)

martes, 6 de abril de 2010

Con los jóvenes en Río de Janeiro


En la tarde del sábado 27 de marzo, cerca de 20.000 jóvenes católicos se reunieron en frente a la Catedral de Río de Janeiro para dar testimonio de su fe por las calles del centro de la ciudad, en procesión hacia a la Plaza Carioca. El acto, que marcó el inicio de la Semana Santa y el comienzo de los trabajos del Sector Juventud de la Archidiócesis, celebró el 25º Día Mundial de la Juventud (DJM) y anunció el deseo de que la ciudad sea la sede de la Jornada Mundial (JMJ) en 2014.

En el lugar de la concentración, área externa de la catedral, el arzobispo de Río de Janeiro, D. Orani Juan Tempesta, bendijo los ramos para el inicio de la procesión, y , enseguida, llamó nominalmente a cada uno de los representantes que componen el Sector Juventud para que recibiesen el ramo bendecido, la cruz y el ícono de Nuestra Señora, Estrella de la Evangelización.

En seguida, tuvo inicio la procesión por las calles del centro de Río. Un gran camión de sonido condujo a la gran multitud hasta la Plaza Carioca. Todos los que estaban en el trayecto no pudieron por menos que sentirse tocados por el testimonio de fe de la juventud.

En la Plaza Carioca D. Ornai presidió la celebración de la Eucarisitía, concelebrada por sus obispos auxiliares, D. Antonio Augusto y D. Wilson Tadeu, y varios sacerdotes de la archidiócesis. Durante la homilía el arzobispo recordó las dificultades que los jóvenes encuentran para dar testimonio de su fe en medio de un mundo que tiene otros valores. Y destacó la entrega de Cristo como ejemplo de que no se debe tener miedo de dar testimonio, con la propia vida, incluso en medio de persecuciones, para llevar a término la misión de ser constructor de un mundo nuevo.

“Profesar la fe, testimoniar a Jesucristo, en el mundo de hoy supone tener fuerza y coraje en las probaciones. Confiamos en vosotros, jóvenes, y nos ponemos a su lado en este camino” dijo el arzobispo.

sábado, 3 de abril de 2010

Cantan la Resurrección



En Pascua resucitan las cigarras

—enterradas 17 años en estado de larva—

millones y millones de cigarras

que cantan y cantan todo el día

y en la noche todavía están cantando.


Sólo los machos cantan: las hembras son mudas.

Pero no cantan para las hembras: porque también son sordas.

Todo el bosque resuena con el canto

y sólo ellas en todo el bosque no los oyen.


¿Para quién cantan los machos?

¿Y porqué cantan tanto?

¿Y qué cantan?


Cantan como trapenses en el coro delante de sus Salterios y sus Antifonarios

cantando el Invitatorio de la Resurrección.


Al fin del mes el canto se hace triste,

y uno a uno van callando los cantores,

y después sólo se oyen unos cuantos, y después ni uno.


Cantaron la resurrección.


(Ernesto Cardenal)

jueves, 1 de abril de 2010

Yo no vine al mundo para que llores


"Yo no vine al mundo para que llores por mi muerte, sino para que vivas por mi resurrección…
Yo no vine al mundo para señalar errores, sino para que aprendas a convertirlos en virtudes…

Yo no vine al mundo para dar un espectáculo de crucifixión, sino para que tú crucifiques lo negativo en tu propio carácter que no te deja ser feliz…

Yo no vine al mundo para quitarte egoístamente nada, sino para enseñarte a dar la vida por lo que se ama…
Yo no vine al mundo para quedarme en una cruz colgado, sino para caminar contigo la vida que no sabes vivir por ti sólo…

Yo no vine al mundo para que tengas una semana de vacaciones o una cena suculenta, sino para que alcances una experiencia espiritual que transforme tu vida y tu conciencia…

Yo no vine al mundo para enseñarte a morir, sino para que aprendas a vivir imitando mi amor sanador y salvador…

Jesús


(Extraído del poema de Edgar Colón Pagán)

martes, 30 de marzo de 2010

¿Cultura de zapping?


(Extraído de “La escuela católica en el tercer milenio: necesidades, desafíos y exigencias”, P. Ángel Astorgano Ruiz, secretario general de la OIEC)

(…)
“Estaríamos, pues, ante el pensamiento atomizado que se manifiesta, en unos casos, como “cultura de zapping” (se sabe “casi nada” de “casi todo”) y, en otros, como “cultura de la especialización” (se sabe “casi todo” de “casi nada”). Dispersión y frivolización: ausencia de principios.

Frente a esta situación, se viene afirmando, desde hace tiempo, que aprender no puede seguir siendo simplemente la asimilación de conocimientos, sean éstos los humanísticos, los científicos o los tecnológicos. La función de la escuela ha de ser la de ayudar a los estudiantes a construir referentes de lectura y de interpretación de la realidad. El maestro, el educador, no puede reducirse a decir al educando que “el mundo está ahí”, sino que, de alguna manera, le ha de venir a decir “el mundo es así”. “No es lo mismo procesar información que comprender significados”, dice Fernando Savater en su ensayo El valor de Educar. Y para dar significados, es preciso disponer de perspectivas unificadoras, comprensivas, holísticas. La posibilidad de elaborar síntesis que proporcionen visiones integradoras de la realidad se produce cuando el alumno cuenta con los instrumentos necesarios, pero, sobre todo, cuando se sitúa en una perspectiva suficientemente comprehensiva.


Entender la escuela como un espacio donde el niño o el joven han de aprender a dar significados al mundo de las realidades que les rodean plantea un problema de contenidos y un problema de organización metodológica. Se entenderá fácilmente que hay áreas del conocimiento que, por la naturaleza de sus contenidos, facilitarán la adquisición de esas perspectivas comprehensivas de la realidad; es el caso de las humanidades en general. (Es el caso de los conocimientos “inútiles”).


Eliminar de la enseñanza la reflexión filosófica, la perspectiva histórica, los sedimentos clásicos, los componentes religiosos de la cultura, etc. con el pretexto de responder a las exigencias del mundo actual es condenar al alumno al “presente absoluto”. No es, pues, de extrañar que, al final, este tipo de ciudadano termine concediendo superioridad cultural a unas zapatillas deportivas Nike sobre un poema de Shakespeare.


Llama la atención que, últimamente, en la misma medida en que se ha decidido prolongar la duración del tiempo de escolarización de los ciudadanos, se haya despojado a los currículos de esas perspectivas comprehensivas. Aumentan las piezas del puzzle, pero se retira el dibujo o el plano guía que ha de servir de pauta para montarlo”.

domingo, 28 de marzo de 2010

Profesar y confesar




(De la ponencia “Los retos de la escuela católica”, en el CIEC)



(…) "Muy a menudo en los últimos años se han visto reflexiones sobre cuál es el papel de la escuela en este mundo tan marcado por la multiplicación de las posibilidades de acceso a la información. Es la pregunta por el papel que le puede quedar a la escuela en este contexto tan cambiante.
Es importante que también desde la escuela católica nos planteemos esta cuestión y deberíamos aprovecharla como una ocasión para reflexionar sobre aquellas aportaciones más nucleares de la escuela que, pase lo que pase, debería asegurar. Puede resultar un interesante ejercicio de purificación y focalización. Desde mi propia reflexión la propuesta sobre el papel irrenunciable de la escuela se podría articular del siguiente modo:


* El ámbito más específico de la escuela debería consistir hoy en aportar sentido y por tanto la escuela debería comprometerse en la tarea de ofrecer sabiduría.
* Para eso la escuela tiene que utilizar su mediación fundamental: la relación educativa.
* Y para ello la escuela necesita desarrollar una condición indispensable: una escuela que pro-fesa porque con-fiesa.
(…)


Una escuela que opte claramente por un conjunto de valores auténticamente humanizadores, constructores de vida personal y de compromiso social:



* Sabiduría frente a especialización.
* Búsqueda frente a seducción.
* Singularidad frente a homogeneidad.
* Comunidad frente a solipsismo.
* Recogimiento e interioridad frente a dispersión.
* Liberación frente a resignación.
* Gratuidad frente a precio.
* Renuncia frente a primacía del yo.
* Sentido objetivo frente a subjetivismo radical.
* Utopía frente a nihilismo.


viernes, 26 de marzo de 2010

Con los jóvenes en la Plaza





Ayer, día de la Anunciación, tuvo lugar en Roma, en la Plaza de San Pedro, el encuentro anual que los jóvenes de Italia tienen con el Santo Padre. Vienen de todos los rincones de Italia, con su colorido y su alegría. Fueron 75.000 jóvenes que, desde las 19:00 rezaron, cantaron y bailaron juntos. Traian toda la fuerza y el vigor de la juventud, y Bendicto XVI les habló al corazón, en su mensaje.

Además de celebrar este encuentro anual también celebraron los 25 años de las Jornadas Mundiales de la Juventud iniciadas con Juan Pablo II.

Si quieres ver parte del encuentro, clica en la dirección: http://vod.vatican.va/giovani25032010.mov

miércoles, 24 de marzo de 2010

¿Clonar la identidad?


(De la ponencia “Identidad y calidad frente a los retos de la inclusión y la no violencia”, Guillermo Tanos, sdb)

No compartimos las visiones, que en nombre de la identidad y de la calidad, favorecen medidas “duras” y disciplinarias o bien crean itinerarios en los centros educativos que permitan segregar a los “buenos” de los “malos” para que los segundos dejen estudiar mejor a los primeros”. Este tipo de medidas, tan del agrado incluso de algunos sectores conservadores del profesorado, es un atentado a la propia identidad de la escuela católica.

Un peligro siempre latente es querer recuperar nuestra identidad desde visiones dogmáticas (a veces camufladas en la excelencia educativa) y desde tradiciones educativas, volviendo a sistemas apologéticos. A menudo, frente a la realidad mencionada (que es siempre desafiante), se considera que la salida más exitosa es reproducir las mismas respuestas educativas del pasado, es decir, una especie de “clonación”. Reproducir el pasado es lo contrario a creer en el misterio de la encarnación en un momento histórico, enfriando el sentido profético con un fuerte acento conservador y de vuelta atrás. Estas visiones pueden esterilizar la voz del Espíritu que nos llama a una renovación significativa. (Cfr CONGREGACION PARA LA EDUACIÓN CATÓLICA, 1997).

Hay un llamado eclesial muy significativo a las comunidades educativas católicas a recuperar la propia Identidad. Y la escuela católica ha aceptado esta invitación que la Iglesia le hace para reflexionar sobre sí misma y su misión evangelizadora. Debemos resignificar los conceptos escuela y católica. Lo primero de una escuela, por obvio que parezca, es que sea escuela. Y lo primero de “ser católica” es su dimensión universal y diversa, y como tal, abierta a todos, esto es, incluyente, “de todos y para todos”, especialmente a los más pobres. ¿No hemos renunciado a esta diversidad? ¿Por qué “lo católico” es entendido, a veces, como un todo homogéneo? ¿No estamos clonando una cristiandad camuflada?

Desde esta identidad nuestras escuelas no pueden ser excluyentes ni exclusivas, ni pueden estar al servicio de un segmento social determinado. Deben pretender, en primer lugar, establecer vínculos cognitivos entre los educandos y la propuesta curricular, para que adquieran y desarrollen estrategias que les permitan resolver problemas de la vida cotidiana y que les preparen para aprovechar las oportunidades que la vida les ofrece.

lunes, 22 de marzo de 2010

La intemperie líquida


(Extraído de “Identidad y calidad frente a los retos de la inclusión y de la no violencia” - Guillermo Tanos, sdb)


“Los contextos actuales son más dinámicos y diversos. Se han multiplicado las maneras de ser niño, adolescente y joven: hay variedad de realidades, culturas, lenguajes juveniles y formas de vincularse.
El “cambio” define nuestro tiempo. Todos los tiempos han tenido mutaciones. El movimiento es la característica de los seres vivos y, por ende, somos continuamente “cambios”. Quizá la aceleración, lo desinstalante, cierta sensación de que no podemos manejarlo, nos impresiona en el cambio presente. Una imagen que describe esta realidad es la que usa Zygmunt Bauman: la liquidez… O aquella frase de la película “La Matrix”, que decía Morfeo: “¡Bienvenidos al desierto de lo real!”.

Nuestro tiempo podría definirse (o parecerse) a una intemperie líquida en la que muchos no logran hacer pié, pero algunos se ahogan más rápido…Jóvenes y adultos, tragados por el cambio, en que lo vertiginoso, muchas veces, los expulsa, los culpabiliza, los invisibiliza, los “envejece”. Así, los adolescentes y jóvenes son parte de esta “intemperie líquida”. En ellos hay una mezcla de represión y desinhibición con respeto a la sexualidad. Para ellos no hay reglas fijas (ropa sucia y rotosa, malas palabras, eructos, estornudos, escupidas) y todo es espontáneo. La publicidad y el consumo forman parte de sus vidas.
Esta cultura es amplia porque incorpora todo, mezcla el rock y la bailanta. Es como un gran collage donde coexisten indiscriminadamente varios elementos, y donde simplemente se los usa y no se elige. Muchos adolescentes y jóvenes forman parte “de una tribu” y es muy fuerte en ellos “la cultura de la noche”, negándose a dormir. (Cfr SILVIA DI SEGNI OBIOLS, 2007)
Los comportamientos actuales, que se manifiestan en el aula, superan la visión clásica de la disciplina que tenemos: faltas de puntualidad, cuchicheos, risas, cuestionamientos, provocaciones constantes al profesor, comentarios hirientes en voz alta acerca del profesor, de un compañero o de la propia tarea, insultos, pequeñas peleas y robos.

También se han visualizado con más fuerza las distintas formas de mal trato dentro de la escuela (Bullying). Las formas más comunes son, en primer lugar, la verbal (insultos), seguida del abuso físico (peleas, golpes, etc.) y el maltrato por aislamiento social (ignorar, rechazar, no dejar participar). Tampoco debemos desconocer el acoso sexual, la violencia de origen racista y la violencia de género. En el maltrato se participa como agresor, víctima y espectador. Lo cierto es que estos nuevos fenómenos han provocado una disminución en el rendimiento escolar de los alumnos y en el rendimiento profesional de los docentes. En estos originan frecuentemente serias alteraciones psíquicas (el estrés, la fatiga psíquica, la depresión y el síndrome del burnout (también llamado síndrome de “estar quemado” o de desgaste profesional). La vulnerabilidad es la dimensión transversal en esta realidad educativa; vulnerables son los educandos y vulnerables son los educadores.
El contexto de indefensión e inseguridad es el rasgo propio de nuestro tiempo, incluyendo la pobreza y la exclusión (expulsión). La “contracara” de una cultura violenta es una cultura de la vulnerabilidad donde los adolescentes y jóvenes están desprotegidos, estigmatizados por la sociedad, por la escuela, por la misma familia e incluso por ciertas propuestas de educación en la fe. Esto lleva a diversos comportamientos como la soledad y el desamparo, la baja autoestima, la identidad sexual no asumida, el sentimiento de omnipotencia, y la falta de proyección en la vida. Siempre está la tentación de no aceptar esta realidad y sentirnos extranjeros en este nuevo paradigma; estar pero sin sentirnos parte de esta cultura, recluidos en un mundo que ya no existe”.

sábado, 20 de marzo de 2010

¿Analfabetismo emocional?


(Extraído de la ponencia “Identidad y calidad frente a los retos de la inclusión y de la no violencia” - Guillermo Tanos, sdb)

“La narración, más de una vez desvalorizada porque no tiene la objetividad que garantiza algunas visiones científicas, abre nuevas fronteras a la ciencia pedagógica. La educación en un sentido interno es una narración donde el aprender es un “narrarse” y la narración es un “aprenderse”. Las narrativas, y en particular el relato, tienen un movimiento afectivo; cualquiera que sea su tema, nunca están ausentes los ritmos del sentimiento humano. (Cfr. RAFAGHELLI, 2009)

La función del docente consiste en hacer que el conocimiento (el mundo de las ciencias, el arte y la técnica) tenga una existencia para los educandos y que sea significativo para ellos. Tratar de que el conocimiento forme parte de los hechos, sueños, temores y esperanzas, desde la perspectiva de la vida de alguien y dentro del contexto de las emociones es lo mejor que le puede pasar a un proceso de aprendizaje.

La escuela puede ser una analfabeta emocional cuando sólo sabe presentar los contenidos desde la retórica objetivista. El contexto capitalista la ha impulsado a reducir el conocimiento a procedimientos estandarizados que determinan miradas frías y distantes de los contenidos de la enseñanza y el aprendizaje. “La narrativa se basa en un problema de la vida real…Un buen caso es un vehículo para que se lleve al aula un trozo de la realidad” (WASSERMAN, 1994).

El relato nos libra del tener que “siempre” presentar verdades ofreciendo pruebas que sostengan sus enunciados para convencer a otros de la validez del discurso. La narración humaniza el conocimiento y el pensamiento y le confiere (o da) un sentido de comprensión intentando poner al descubierto la acciones de los sujetos para indagar sus intenciones evitando convertirlas en verdades universales.

La narración es una forma de conocer el mundo. Los educandos manifiestan gran interés por las historias y los relatos. Por esta razón, muchos maestros los utilizan para enseñar gran variedad de temas escolares, y, más aún, cuando se trata de temas de Ciencias Sociales. Los relatos despiertan curiosidad por conocer el mundo, permiten imaginar otros mundos posibles y desplazarse en el tiempo y el espacio, entrar en la vida de otras personas y acompañarlas en sus aventuras, sufrir y gozar con ellas y, también, a través de ellas. Lo cierto es que sin narrarse y sin aprender en relación con los otros de muy poco sirve lo que brinda la escuela".

jueves, 18 de marzo de 2010

Escuela católica = Jesús vivo en la historia


(Extraido de la ponencia “De la identidad de la escuela católica”, Luis G. Benavides Ilizaliturri)

“(…) Quizá las preocupaciones “escolares”, en torno a las nuevas teorías sobre educación, el pesado fardo burocrático de los contenidos programáticos, la necesaria validez oficial de los estudios, la apremiante “certificación de la calidad” de nuestras instituciones que se imponen a la escuela moderna aunada a la profusa doctrina referida a la escuela “católica” llega a hacer sumamente complicada la definición concreta de la identidad.

No obstante, la Buena Nueva es para ser anunciada a los pobres, a los sencillos de corazón. ¿No nos estará sucediendo que al asumir la actitud del “Joven bueno” del evangelio finquemos la identidad de la escuela católica en el “cumplimiento” fiel de “los preceptos” y hayamos olvidado que ser discípulos de Jesús demanda decisiones “simples”, rompimientos “conceptuales” definitorios que en su sencillez no dejan de ser comprometedores?


La educación moderna es un proceso permanente que desata un movimiento social transformador para tomar en serio la vida y comprometerse con ella, no sólo la nuestra, sino también la vida de quienes carecen de seguridad, de dignidad, de los derechos más elementales, de los enfermos… también la vida de quienes ejercen poder y centran en él su existir, de quienes agreden la vida, de quienes buscan privilegios y pisotean la vida de los demás, de quienes usufructúan del consumo de otras vidas: para todos, la educación es instrumento de acercarlos al compromiso de Jesús, que debería ser también el compromiso de identidad de la escuela católica.


En definitiva, si la ecuación propuesta en líneas anteriores se puede hacer válida: escuela católica=Jesús vivo en la historia, entonces la escuela católica se habrá de “convertir” permanentemente en la historización del reinado de Dios".